Joaquín Morales Solá

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One Response to “Joaquín Morales Solá”

  1. Nicolás Amores Says:

    Señor Morales Solá, mi nombre es Nicolás Amores, y queria anexarle a este mail, una nota que publico un Argentino que vive en Bolivia hace un tiempo y quien, como yo, ha entendido la “otra” realidad de lo que pasa en este momento en Bolivia. Me gustaria si posee el tiempo que lo lea ya que plantea unos puntos que suelen ser tomados por alto por los medios internacionales. La mando esta informacion porque lo considero el mejor analista político de este tiempo y creo que es necesario que sepa esto.
    Lamento no tener otra forma de hacerle llegar esta informacion, pero no he encontrado otro mail que me permita dirigirme a su persona.
    Lo saludo muy atentamente y felicito por el excelente trabajo que realiza.

    Att: Nicolás Amores

    La crisis boliviana vista desde el llano
    Soy un argentino viviendo en Santa Cruz de la Sierra desde hace mas de un año. Anteriormente trabajé en esta ciudad en el año 2005. Soy socio productor y conductor de programas radiales en la FM mas importante de la ciudad. Los programas, en ningún caso rozan la política, pero no obstante, nos han permitido acercarnos a ella desde lo social, a través de las visitas de ilustres de la cultura boliviana en general y cruceña en particular. Hemos tenido el honor de recibir a figuras como el escritor Homero Carvalho Oliva, escritor beniano, criado en La Paz, residente en Sucre y Santa Cruz, autor de varios libros publicados en distintos idiomas, Premio Nacional de Novela por su obra Memorial de los Espejos del año 1995, también nos visitó el historiador, periodista y escritor beniano radicado en Madrid, Pedro Shimose, el historiador y escritor Ruber Carvalho quien tiene publicado un estupendo Manual de Historia Boliviana, el escritor y periodista Oscar Barbery, e innumerables personajes destacados de la cultura boliviana, como los mas importantes cineastas, dramaturgos, actores, directores de teatro, músicos y artistas plásticos a lo largo de casi cuatro años y mas de dos centenares de emisiones.
    Me inspira hacer esta pequeña reseña periodística el hecho de no ver plasmado en ningún medio del exterior, una objetiva posición del sentir y los reclamos del oriente boliviano. Reclamos que uno observa tanto en el empresario como en el peón de taxi, la empleada de supermercado, el blanco, el mestizo o el indígena campesino originario de este departamento. No pertenece a una clase social en particular, ni es propiedad exclusiva de los ricos u oligarcas.
    Se habla del fascismo de la oligarquía del oriente boliviano, de bloqueadores golpistas, de la gestación de un golpe de estado cívico-prefectural, pero para semejantes calificaciones se dan razones y argumentos inválidos y hasta fuera de toda lógica y verdad.
    ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué intereses ocultos intentan llevar a Bolivia a una guerra civil? Yo creo que para tener una dosis de objetividad se debe escuchar mas de una campana.
    Según la unanimidad de los medios, pareciera ser que el gobierno de Evo Morales Ayma está enfrentando al mismísimo demonio en su diario devenir como presidente boliviano y mi sentido común, luego de medio siglo de vida, como el de muchos, me dice que las cosas no son ni muy, muy; ni tan, tan. Hay matices. Se conocen los matices del oficialismo pero no los de la oposición. Como argentino, no pretendo inmiscuirme en las decisiones del pueblo y gobierno de nuestro país hermano, pero como ser humano, como ciudadano que ha conocido y vivido en otros países y al que le caben las generales de la ley, no puedo ignorar los sucesos y dada mi proximidad con la gente del oriente, me convierto por un instante en su vocero tratando de ser ecuánime, dado que el gobierno no necesita prensa, pues vaya uno a saber qué resorte hay detrás de todos estos intereses que hacen que hoy las cosas estén dadas de esta manera.
    Soy un descreído de políticas y sobre todo de políticos, fui uno mas del famoso corralito y los cacerolazos del 2001 en Argentina. Soy uno mas de los miles y millones de argentinos, postergados, humillados y estafados por una seguidilla de gobiernos que mas allá de banderías políticas han robado y traicionado al pueblo, el que siempre le hacen pagar los platos rotos de la fiesta y el que finalmente pone el cuerpo y su vida.
    Como dice Fito Paez: “no pertenezco a ningún ismo” y viví lo suficiente como para no querer tragarme mas mentiras políticas. Bolivia, es un país que nos permite ver las cosas de manera mas abierta, mas transparente, no existe tanta sofisticación de la maldad como en Argentina. Acá al Gobernador te lo podés cruzar en el supermercado, todo es mas directo y mas ingenuo. Después de haber vivido tanto infierno y mentira en Argentina, en Bolivia quizás resulte mas sencillo desenmascarar las farsas.
    Personalmente, creo que todos debemos hacer algo para interpretar a ambas partes de este conflicto, para intentar por todos los medios evitar una guerra civil en el corazón de Sudamérica que seguramente le sirve a algunos inescrupulosos, ansiosos de negociar con la muerte de inocentes. Hago entonces este pequeño prólogo necesario para poner en situación a los lectores del siguiente documento extractado de diferentes medios de difusión, que pretende ser un panorama periodístico del sentimiento de la otra Bolivia que no muestran los medios. La Bolivia no oficial. La de la mala prensa, la Bolivia del oriente boliviano.
    El Oriente Boliviano
    Desde el exterior, para el hombre común, lo primero que viene a la mente si le preguntan por Bolivia es el altiplano, los collas, ponchos de vicuña, llamas, maíz y coca. En el fútbol, Bolivia es “la altura”, donde la pelota “no dobla”, donde falta el aire, se apunan los jugadores. Esto es lo que a lo largo de décadas se supo de Bolivia en el exterior. También, para aquellos un poco mas enterados, Bolivia es un país históricamente minero y es el país de las dos capitales, la capital política, Sucre y la capital administrativa La Paz (en los hechos La Paz reúne ambas capitales). No mucho mas.

    En el caso de los argentinos, nos hemos interrelacionado con los “bolitas” (lo pongo a propósito para exponer el racismo encubierto de los argentinos que hoy se rasgan las vestiduras, ¿quién no ha dicho alguna vez este término para señalar a un boliviano?), a través de sus históricas olas migratorias, en su gran mayoría, paceños y orureños, que recalaron para trabajar en la construcción o como puesteros de frutas y verduras. Ya en los últimos veinte años, fueron asentándose con huertas en la zona norte del gran Buenos Aires y otros se dedicaron a la industria textil. Pero siempre la procedencia en su gran mayoría es de La Paz y Oruro. Por todo esto lo que mas conocemos los argentinos de Bolivia es el altiplano, me animo a decir, lo único que conocemos y podemos imaginar con cierta facilidad debido también a la similitud con nuestro noroeste. Aún para muchos bolivianos del altiplano, Bolivia se reduce al altiplano. Y no es esto una acusación, Bolivia permaneció separada en llano y altiplano desde siempre. Es lo que mamaron generaciones enteras de bolivianos.

    Hasta hace un par décadas, no existían buenas carreteras, aún hoy son pocas, que uniesen las grandes distancias entre las principales ciudades. Al decir de los cruceños nativos los consecutivos y diferentes gobiernos tampoco se interesaron en el llano, ya que la riqueza histórica de Bolivia estuvo siempre en la explotación de minerales, y éstos estaban en las montañas. Nunca necesitó Bolivia del llano, siempre fue un país minero. Así el llano fue sistemáticamente olvidado por los gobiernos de turno.

    Cuando se llega, hoy en día a Santa Cruz de la Sierra, apenas 300 metros sobre el nivel del mar, con un clima cercano al tropical y una vegetación casi exuberante, uno bien puede pensar en haber arribado a una hermosa ciudad caribeña, a la que le falta el mar, en vez de pensar que se trata de Bolivia.

    Santa Cruz, es el departamento mas importante del oriente boliviano, con una superficie mayor a la de Alemania, por citar un ejemplo. Y su capital, Santa Cruz de la Sierra es hoy, en 2008, una ciudad de un millón y medio de habitantes. En el año 1959 tenía apenas 65 mil. Si calculamos ese crecimiento nos da un promedio constante de 7% anual durante 50 años. Pero en realidad las mas fuertes corrientes migratorias se han dado en los últimos 20 años, duplicándose la población. Es una ciudad cosmopolita donde conviven bolivianos con una pequeña minoría de extranjeros, en su mayoría profesionales y algunos empresarios independientes y estudiantes.

    Para un extranjero sin conocimiento de las 36 etnias indígenas originarias de collas quechuas y aymaras, guarayos, chiquitanos, chiriguanos, etc., este crisol resulta indistinto y la convivencia entre ellos con los cambas (los criollos cruceños), chapacos tarijeños, mestizos y blancos parece natural y armoniosa.

    Conociendo un poco mas a fondo la realidad social, se observa que la colla es la etnia contundentemente mayoritaria y casi en exclusividad manejan el comercio y los grandes centros concentradores, mercados y distribuidoras de bienes, fundamentalmente los de primera necesidad, algo que todos asumen naturalmente.

    Tanto la inmigración boliviana como la extranjera y sobre todo el argentino, es bien recibido por los cruceños. Son socialmente hospitalarios, integradores, cálidos y buenos anfitriones. Los cambas se sienten orgullosos de su ciudad y los de mas edad no demoran en rememorar que hasta hace muy poco tiempo la ciudad era un pueblo grande, donde todos se conocían, los vecinos eran como familiares y las tardecitas se pasaban con las sillas en las veredas. Parte de esas costumbres aún persisten y se mantienen las tradiciones en los festejos populares como el carnaval y se hacen notar cotidianamente con el parate comercial y empresarial del medio día.

    Los Reclamos del Oriente
    Estando en Santa Cruz no es difícil conocer y comprender los reclamos de la llamada media luna oriental (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y la reciente incorporada Chuquisaca) que están relacionados a los casi 200 años de historia de la República de Bolivia. Estos reclamos del oriente boliviano, del cruceño en especial, se hacen sentir sin que uno deba insistir. Es común escuchar el mismo relato en boca de cualquier cruceño: el oriente siempre ha provisto de alimentos y energía al occidente y no fue compensado por los gobiernos de turno.

    Con mayor profundidad y para llegar a su objetivo, la media luna exige un sistema de gobierno federal a través de las autonomías departamentales. No es ni mas ni menos que un sistema de gobierno federal como el argentino o el brasileño. Proponen un sistema de autonomías departamentales que rompa con el centralismo actual, en donde todo el poder se concentra en La Paz y queda en manos del gobierno de turno.

    Aquí vale refrescar en la memoria que este reclamo de la media luna no es nuevo, ni nació como contrapropuesta al gobierno de Evo Morales. Por otra parte para llegar al último referéndum aprobatorio de las autonomías departamentales se han llevado a cabo otros 3 en años anteriores, desde la originaria junta de 500 mil firmas de la población (en Santa Cruz) que fundaron el concepto autonómico en los departamentos de Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija y ahora Chuquisaca.

    Acusan que el mismo Evo Morales siendo opositor era un férreo defensor de las autonomías, pero una vez establecido como presidente se dio cuenta que las autonomías departamentales reparten el poder de una forma peligrosa a sus ambiciones totalitarias y absolutistas. Su mismo entorno reconoció como un error político del presidente, que si Evo hubiera levantado las banderas de las autonomías departamentales; hoy no existiría oposición válida al oficialismo.

    Cuando se arrepintió era tarde y nacieron entonces las propuestas oficialistas de las autonomías regionales con lo cual se terminó de empastar todo. Ya que cada una de las 36 etnias reclama una autonomía propia, con lo cual, entre los departamentos, municipios y etnias, deberían coexistir una cantidad absurda de códigos, leyes y justicias paralelas a cada paso del país. Por ejemplo, hay etnias indígenas de unos pocos miles que planean imponer sus propias aduanas para pasar por sus tierras. Pero también hay indígenas de la CIDOP que nuclea a los originarios del oriente que retomaron su entidad expropiada por los masistas, quienes denuncian que Evo Morales propone indígenas de primera, segunda y tercera categoría, beneficiando exlusivamente a los campesinos aymaras y a los cocaleros del Chapare.

    Posiblemente el mayor reclamo del oriente, es la devolución de un gran porcentaje de los ingresos departamentales por los recursos de los hidrocarburos. El gobierno a través de este recorte le quita recursos y por lo tanto posibilidad de maniobra a los departamentos y a cambio con esos recursos implantó un polémico y nada disimulado demagogo bono de unos 20 dólares para los mayores de 60 años, cuya implementación resultó compleja y costosísima.

    El Oriente no admite que se le endilguen todos los males de los gobiernos anteriores y del neoliberalismo pues no han participado de ninguno de esos gobiernos y vale recordar que de los 62 presidentes bolivianos desde 1826 a la fecha, 24 han sido paceños, 16 cochabambinos, 9 han nacido en Chuquisaca, 4 en Potosí y solamente 3 han sido cruceños, otros 3 tarijeños, 1 de Beni, 1 de Pando y ahora, 1 de Oruro.

    Entonces vale decir que cuando se habla de oligarquías, para los cruceños, no hay mayoría como la oligarquía paceña. Basta ver la calidad de mansiones y lujos que hay en La Paz y darse cuenta adónde está la mayor parte del dinero boliviano, dicen.

    Para los analistas cruceños, esta guerra dialéctica que propone el presidente Evo Morales y su comitiva llamando de oligarcas y separatistas, pro-yanquis y demás difamaciones a los cabecillas del movimiento autonomista y a todos los habitantes de la media luna resulta absurda y carece de fundamentos. Son arrestos oportunistas basados en la corriente de moda que hoy cubre Sudamérica a partir del advenimiento de Chávez. Y acá incorporan al mentor de Evo Morales. Mesiánico, egocéntrico, totalitario y atropellador como pocos, dicen que el presidente venezolano pretende que Bolivia sea un laboratorio de pruebas a sus intereses y que Evo Morales lo permite pues se siente contenido y dirigido en su epopeya para lo cual carece de planes propios. Evo Morales precisa perpetuarse en el cargo, pretende imponer una constitución partidaria y para su propósito necesita generarse enemigos externos (EEUU) y enemigos internos (La media luna y sus prefectos) para justificar cualquier accionar totalitario y antidemocrático.

    Hay analistas que manifestando los antecedentes terroristas del vicepresidente y de algunos ministros y legisladores abonan la idea de que éstos apuestan a una guerra civil para ganar un lugar en el bronce al estilo Che Guevara. Y a la luz de algunos detalles como ser que tanto Evo Morales como García Lineras, el Chato Pereda y otros del entorno presidencial carecen de esposa e hijos, no tendrían nada que perder en su locura fundamentalista por trascender la historia, que de otra manera no lograrían.

    El Gobierno de Evo Morales – El estilo

    La oposición aprecia a diario que el presidente, su vicepresidente y gabinete a pleno están todo el tiempo haciendo política. No existe gestión de gobierno. Las pocas acciones de administración que existen tiene que ver con el efecto político, como la nacionalización de la empresa de telefonía ENTEL y las de hidrocarburos. Nacionalizaciones a las cuales no hubo oposición. Todos vieron con buenos ojos o al menos con indiferencia estas nacionalizaciones, pues en su momento fueron prácticamente entregadas por el Menem boliviano de turno, Sánchez de Losada y seguidores. Pero todas estas acciones han servido como golpes de efecto al gobierno, necesitado de anuncios rimbombantes casi a diario para tapar la incapacidad de gestión a otros niveles directamente importantes para la población como la salud, educación y la casi imparable inflación en la canasta familiar. También hacen ver el notorio crecimiento en el Chapare en los cultivos de coca que dejan sin mano de obra al oriente que no puede competir los abultados jornales de la mano de obra con los cultivos tradicionales.

    Recalcan que Evo Morales maneja un discurso hacia adentro y uno hacia el exterior. Puede observarse, dicen, que desde que subió al poder no hizo mas que echar leña al fuego de la desunión, el racismo a ultranza y la venganza revanchista, encendiendo la mecha en clases analfabetas sin ninguna posibilidad de discernimiento. También dicen que estratégicamente cambió su lenguaje, que se cuida de no ser discriminatorio con las mujeres como hacía antes y que ahora “siente” en sus discursos y no “piensa”, una forma de decir mas cercana a la cultura indígena que a la occidental, aunque no lo reconocen como originario sino mestizo dada su inocultable mezcla con sangre española.

    Por otra parte aseguran que Evo Morales quien fue “maestro” de los bloqueos, que fuera quien derrocó con su accionar golpista a tres presidentes constitucionales, se victimiza ahora, tildando de golpista a los que ejercen bloqueos y protestas contra su gestión. No olvidan que fue Evo Morales mediante su accionar golpista quien derrocó nada menos que a tres presidentes constitucionales.

    También se han observado, en varios noticieros de TV, discursos altamente preocupantes y encendidos de un racismo profundo con llamados a exterminar a los “blanquitos de Oriente” con amenazas públicas, a través de miembros de los Ponchos Rojos del Alto desollando perros en plena plaza Murillo a ejemplo de lo que harían con cambas y blancos. Fue vergüenza de la especie humana observar la manera en que degollaron y despellejaron cruelmente a los indefensos perros, mientras otros que presentían su siniestro final se orinaban retorciéndose, aullando y tratando de escapar de las garras de sus verdugos. Esto no fue tomado por ningún medio del exterior, como muchos de los atropellos perpetrados por seguidores del gobierno.

    Los medios dicen que el presidente y sus asesores conocen el mal famoso “Lamento Boliviano” de sentirse menoscabados y humillados y que lo manejan a la perfección. Para el exterior, los analistas orientales dicen que el presidente juega el rol de mártir a quien ofenden y mancillan su buen nombre y sus buenas intenciones de redimir a un pueblo sumergido por siglos. Puede observarse que para el pueblo boliviano solamente hace encendidos discursos de confrontación entre regiones, con interpretaciones absolutamente manipuladas de los hechos y manejo de cifras muy distantes de la realidad. Algunos ejemplos de los que se pudieron cotejar en distintos medios fueron en ocasión del referéndum del 4 de mayo aprobatorio de la autonomía en el departamento de Santa Cruz. Voceros del gobierno y todo el periodismo masista, sin hacerlo escrito, difundieron por medios radiales que: al ausentismo del 40% en la votación (un 36% real, según cifras definitivas) si se le suma el 15% de votos negativos, eso suma un total de 55% de población en contra de la autonomía. Por lo tanto los autonomistas habían perdido. Una barbaridad matemática inédita, que el gobierno utilizó para generar mas desconfianzas y resentimientos en las masas mas ignorantes.

    Uno de los lemas que, según opositores, maneja Evo Morales es: Miente, miente que algo quedará. Y ese parece ser uno de los lemas del siglo, según el propio Premio Novel portugués José de Sousa Saramago, mas allá de autores, mentores y usuarios.

    Los opositores señalan que el accionar del gobierno se manifiesta en un discurso constante, una propaganda constante en los medios, aún con informaciones absolutamente falsas. Puede observarse un accionar sumamente soberbio en todos los miembros del gobierno, Ninguno acepta el diálogo ni las preguntas de los periodistas, simplemente emiten comunicados y discursos, en muchos casos sermones y advertencias, y se retiran sin permitir la interacción con los medios de difusión. Un estilo totalitario, pese a quien le pese, acusan los cruceños.

    La oposición también señala un juego sucio de manera sistemática por parte del gobierno. Para ejemplo citan la polémica aprobación de la nueva constitución del estado propuesta por el masismo, que carece de legalidad. Fue aprobada en una reunión exclusiva de asambleístas del MAS, fuera del recinto habilitado por Ley (se hizo en un cuartel militar) y sin que se le permitiese entrar a los opositores por seguidores masistas que bloquearon el ingreso, luego que “se olvidaran” de informar a los asambleístas opositores sobre el cambio de lugar de reunión. Lo mismo sucedió con los reclamos por parte de Sucre de reconquistar la capitalía legislativa, desde hace años en manos de La Paz, por medios y argumentos poco transparentes.

    También aducen que cada llamado al diálogo por parte del gobierno fue para las luces de los noticieros y para el exterior, no hubo verdadera vocación de dialogar, puesto que no se permitió nunca incluir en la agenda los temas que pretende negociar la media luna, a saber: los recursos del IDH, las autonomías departamentales y la modificación de la nueva constitución del estado que pretende el masismo, la que mencionamos aprobada entre gallos y medianoche. Si el gobierno no acepta dialogar o negociar sobre estos tres puntos que le interesa a la oposición ¿sobre qué van a dialogar? Entonces el llamado a diálogo no es tal, es sólo una formalidad, se reduce a una retórica sin sustento, para quedar bien ante sus seguidores y el exterior.

    La chispa que encendió el fuego

    Y aquí llegamos a la actual crisis, y explosión popular. Esto se da en medio de circunstancias muy particulares. La oposición indica que el Gobierno, aprovechando la ola triunfalista del último referéndum que reconfirmó al presidente (y a todos los prefectos de la media luna), pretendió a través de un decreto de Evo Morales, imponer otro compulsa popular para el mes de diciembre con el fin de lograr poner en vigencia la nueva constitución masista, pasando por alto los pasos legales, dando por válida aquella propuesta de constitución que aprobaron los masistas. El gobierno sabe que con el manejo de los padrones una mayoría paceña, por peso específico, puede imponer a los departamentos disidentes su voluntad.

    Esta fue la chispa que encendió el fuego. Una chicana política, ya que la propia Ley de Referéndum no admite la convocatoria mediante un decreto. Pero el trasfondo fue distraer la atención y centrar la discusión en este otro eje, ya que esta discusión daría por válida la “aprobación” todavía cuestionada por constitucionalistas, opositores y la propia Justicia. Ya dijo el presidente Morales que el hacía las cosas sin importarse en la legalidad y que para legalizar están después los abogados del gobierno, que para eso han estudiado (sic).

    Es increíble, también observan los disidentes, cómo se desmienten cosas que están ocurriendo ante los propios ojos, con una liviandad apabullante: En estos últimos días en medio de las contiendas, tomas de instituciones y saqueos, funcionarios del gobierno endilgaron toda la responsabilidad a la fuerza de choque cívica de Santa Cruz, la Unión Cruceñista, sin reparar en que gran parte de la movida fue el propio pueblo cruceño que salió a las calles ante la provocación de seguidores masistas que invadieron con palos y pancartas agresivas la propia plaza central cruceña, punto de reunión por excelencia de las movilizaciones populares opositoras. El gobierno como en todas las oportunidades pretendió tapar los hechos con argumentos sin asidero y a todas luces mentirosos, como también ocurrió con los 50 civiles muertos en Pando. Según los medios opositores, no fueron muertos por sicarios brasileños como indicó el gobierno. Funcionarios de aeronáutica, ante la toma del aeropuerto por la población civil de Cobija, capital de Pando, en los límites con el Brasil, informaron de la llegada de un avión con personalidades de las Naciones Unidas y solicitaron se despejase la pista. La población permitió el aterrizaje y desde la nave comenzó a desembarcar el ejército. Una vez advertidos del engaño oficial, los pobladores se volcaron contra la nave desde donde el ejército abrió fuego con la consecuencia de los muertos y heridos.

    También los cruceños denuncian que a excepción de la prensa independiente ningún medio del exterior ha mencionado siquiera la posibilidad de fraude en el referéndum realizado, pese a que hubo incontables medios que lo fundamentaron con testimonios. Hubo un empadronamiento que solamente en Santa Cruz desde mayo en que se hizo el referéndum autonómico al mes de agosto fecha de la última consulta, creció en mas de 200 mil (!) ciudadanos habilitados para votar. Ha votado gente que figuraba con nacimientos en el siglo 18. Aunque parezca increíble, gente nacida en mil setecientos y tanto. Hubo gente de nombre A.A.A. simplemente. Hubo ciudadanos con hasta 5 carnés de identidad, hubo ciudadanos sin apellido, hubo quienes votaban en dos y tres lugares diferentes, con fechas como nombres y también hubo ciudadanos a los que nunca le llegaba su identificación y jefes de mesa que entraban con la gente al cuarto oscuro y les indicaban como plasmar el voto. Todo esto está filmado y fue visto en los noticieros locales. El periodista Carlos Valverde en su programa Sin Letra Chica que sale por la cadena nacional de TV P.A.T. lo testimonió con documentos probatorios del colegio electoral. Así fue que el viernes 12 le cortaron la transmisión desde La Paz. Vale aclarar que Carlos Valverde no es precisamente un conservador neoliberal, pasó varios años de cárcel y exilio durante la dictadura militar de los 70. También da fe de estas cosas el sociólogo José Milterbaum, confeso anarquista, exiliado durante años y el director del diario El Mundo.

    La oposición manifiesta que el gobierno ha manejado los números del fraude a gusto y placer, aunque a nadie le interesa poner en duda que el presidente cuenta con mas del 50% de apoyo popular, y aunque no lo vayan a reconocer, el gobierno tampoco duda que los prefectos disidentes cuentan con apoyo del 60 y 70% en sus departamentos. Nadie lo duda. Según los dirigentes de la media luna, las verdaderas intenciones nunca fueron derrocar al gobierno porque saben que no hay líderes opositores que puedan contra la convocatoria que aún mantiene Evo Morales. Si se cae el gobierno ¿después qué? En cambio si sigue, claro que sin los superpoderes que le otorgaría su propia constitución, saben que su poder decaerá por su propia incapacidad para la gestión y para cumplir con todas sus promesas pre-electorales.

    El objetivo oriental es poner en vigencia las autonomías departamentales como garantía de obstáculo al avance centralista de todos los gobiernos y ahora en especial de Evo Morales.

    Vale decir, en este punto, que quien da la vía al oficialismo para establecer el último referéndum fue el líder de Podemos, Horacio Tuto Quiroga, que al parecer, desde EEUU donde está autoexiliado, negoció juicios que podían llevarlo a la cárcel a cambio de los votos que necesitaba el MAS para relanzar a Evo Morales que estaba muy golpeado por las derrotas por las autonomías.

    Los analistas sostienen que Evo Morales sigue jugando con la oposición. Con el último llamado al diálogo propuesto por la media luna, (en contrario a lo publicado por todos los medios del exterior), Mario Cossío, Prefecto de Tarija, apuesta a abrir un diálogo con el presidente para evitar males mayores. El presidente respondió afirmativamente poniendo lugar y hora del encuentro, algo correspondiente a su investidura pero no fue el presidente quien propuso este encuentro. Lo que se supo es que el presidente no presenció la reunión y mandó en cambio a sus ministros y el vicepresidente. La alta traición que manifiesta la oposición, (y al menos se ve como poco oportuno dadas las graves circunstancias), es que en el mismo momento en que Cossío llegaba al Palacio Quemado a negociar, el presidente firmaba el decreto de estado de sitio para el departamento de Pando y la captura del Prefecto Leopoldo Fernández. A esto, la oposición agrega que el gobierno buscaría tener vía libre en un departamento estratégico para el ingreso y egreso de mercancías, y recuerdan que hace unos días fue descubierto un presunto contrabando en 5 camiones en el departamento de Pando que respondían a encargos del ministro de gobierno Quintana que finalmente se logró destrabar mediante la intervención directa del presidente.

    El diálogo entró en cuarto intermedio. Las expectativas en la población, sin importar banderías políticas son de esperanza, pero los actores no permiten apostar mucho por una solución pacífica.

    Y dentro de esta última crisis, en medio de la casi guerra civil, denuncian que el gobierno de Evo Morales sigue jugando con fuego. Busca el apoyo externo en Venezuela e Irán, busca fantasmas enemigos, expulsa al embajador de EEUU y complica sus relaciones y pone a discutir a Latinoamérica, con todos sus problemas angustiantes, dividiéndola entre “chavistas indigenistas, versus oligarcas pro yanquis”. “Pobres y buenos indios originarios, contra ricos y malos blancos invasores”. Apela a revivir a viejos íconos revolucionarios del pasado a quien el mismo ejército boliviano asesinó en una realidad 50 años diferente. Como si todo se resumiera simplemente a blanco o negro. Sin escuchar, sin aceptar una negociación. Sin grises, sin intermedios.

    El oriente boliviano solicitó la intervención de las Naciones Unidas, y de la Iglesia Católica puesto que la OEA, presidida por un funcionario a quien Chávez posesionó con su voto decisivo, no le brinda las garantías requeridas de imparcialidad. También piden veedores internacionales para hacer conocer la verdad de la otra Bolivia, la oriental, y tratar de entender el sentimiento de esta gente que se siente mas identificada con el liderazgo de la indígena originaria Savina Cuéllar, Prefecta de Chuquisaca o el moderado líder tarijeño Mario Cossío. Los voceros del oriente boliviano recalcan que esta sociedad simplemente se hartó de soportar las avalanchas y los atropellos de un gobierno con accionar de barras bravas. Esta sociedad del oriente boliviano, la que se atemoriza ante la palabra comunismo, la que no quiere dejar de ser parte de la República de Bolivia para pasar a ser (constitución masista mediante) parte del Nuevo Estado Boliviano, la misma sociedad que también alberga mayoritariamente a indígenas originarios, negros y mestizos, en donde mal que le pese al presidente y sus funcionarios, los “blancos oligarcas” son una pequeña minoría.

    Ernesto Legaz

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